miércoles, 30 de abril de 2014

Las décimas en la canción/ 2

 "Volver a los 17" es uno de esos temas que ha sido versionado por muchísimos intérpretes, Violeta Parra, que merece una serie en este blog, lo veremos, lo construyó con décimas, pero no fue el único, ni muchísimo menos, era su forma poética preferida, hasta el punto de crear las centésimas, diez estrofas de diez décimas, a mi me resulta entrañable escuchar de tiempo en tiempo esta magnífica canción.

 

Volver a los diecisiete
después de vivir un siglo
es como descifrar signos
sin ser sabio competente,
volver a ser de repente
tan frágil como un segundo,
volver a sentir profundo
como un niño frente a Dios,
eso es lo que siento yo
en este instante fecundo.


Se va enredando, enredando,
como en el muro la hiedra,
y va brotando, brotando,
como el musguito en la piedra.
Ay si si si


Mi paso retrocedido
cuando el de ustedes avanza,
el arco de las alianzas
ha penetrado en mi nido,
con todo su colorido
se ha paseado por mis venas
y hasta las duras cadenas
con que nos ata el destino
es como un diamante fino
que alumbra mi alma serena.


Lo que puede el sentimiento
no lo ha podido el saber,
ni el mas claro proceder
ni el más ancho pensamiento,
todo lo cambia el momento
cual mago condescendiente,
nos aleja dulcemente
de rencores y violencias,
sólo el amor con su ciencia
nos vuelve tan inocentes.


El amor es torbellino
de pureza original,
hasta el feroz animal
susurra su dulce trino,
detiene a los peregrinos,
libera a los prisioneros,
el amor con sus esmeros
al viejo lo vuelve niño
y al malo solo el cariño
lo vuelve puro y sincero.


De par en par en la ventana
se abrió como por encanto,
entró el amor con su manto
como una tibia mañana,
al son de su bella diana
hizo brotar el jazmín,
volando cual serafín
al cielo le puso aretes
y mis años en diecisiete
los convirtió el querubín.

martes, 29 de abril de 2014

Vuelve la España gris

Por Luis Rivas

Los clichés que perduran en el ámbito internacional sobre la España católica y el peso de la religión son duros de combatir.
Tras la desaparición del régimen político-religioso de Franco,  España dio un salto espectacular en su evolución social, que le llevó a igualarse a unos vecinos europeos que llegaron a ver con sorpresa cómo ese país, frenado por 36 años de dictadura, les sobrepasaba en audacia para enfrentarse a retos como la regulación de la interupción del embarazo, el divorcio, o el matrimonio entre personas del mismo sexo.
A pesar de todo ello, la imagen que persistía en Europa sobre España era la de una sociedad católica y conservadora.
La prensa internacional no lograba deshacerse de los viejos tópicos sobre un país donde las mujeres mayores vestían siempre de negro, las iglesias rebosaban los días festivos y los curas representaban un peso no desdeñable en los debates de sociedad. España, decían, «es un país muy religioso», confundiendo el apego a ciertos símbolos y tradiciones culturales con una adhesión ciega a la fe católica.

La mujer, eterna víctima

La presentación por el gobierno conservador de Mariano Rajoy de una nueva ley de aborto muy restrictiva en relación a la vigente, va a desempolvar esos clichés, pero no a justificarlos, pues una mayoría de españoles se sentía satisfecha con la ley actual.
Apoyarse en la religión para gestionar políticamente un país es el reproche que se le hace a ciertos gobernantes que rigen la vida de sus ciudadanos apoyándose en doctrinas escritas hace siglos.
El Gobierno del Partido Popular no representa a un régimen religioso. Simplemente juega con la religión para ganarse a un sector minoritario de la población que sinceramente está comprometido con esos valores.
El resultado es, sin embargo, parecido al que se vive en esos regímenes guiados por normativas religiosas: la mujer es considerada una menor de edad para decidir sobre cuestiones que le afectan individualmente. La mujer no puede decidir sobre su futuro sin ser juzgada por «expertos». La mujer vuelve a ocupar el primer puesto de los afectados por una crisis económica, política y moral que lleva a ciertos gobernantes a generalizar sus supuestas convicciones íntimas a toda la ciudadanía.

*Luis Rivas, periodista. Ex corresponsal de TVE en Moscú y Budapest. Dirigió los servicios informativos del canal de TV europeo EuroNews. Vive en Francia desde hace más de 20 años.

lunes, 28 de abril de 2014

La doctora de los ojos fatigados

Por Arturo Pérez Reverte

Hoy se cumple una semana de tu llegada al hospital, y -tienes suerte de poder hacerlo- me lo cuentas. Con especial interés en que lo cuente, a mi vez. Así que aquí me tienes, cumpliendo. Porque lo que más me ha llamado la atención de tus palabras es lo de que este hospital sí es un templo en el que vale la pena creer, al que sirve de mucho acercarse para recibir, para comulgar con otros. Un sitio singular, dices, donde se distribuye interés, eficacia, profesionalidad. Donde, a pesar de cuantas deficiencias técnicas o humanas puedan darse -¿dónde no las hay, te preguntas?-, la fe en viejas palabras que en la calle pocos usan, pues no nos acordamos de Santa Bárbara sino cuando truena, se reaviva hasta hacerlas posibles de nuevo. Sigues vivo, nada menos. Y gracias a otros. Qué mayor prueba de lo que dices. De lo que digo.

Te ingresaron hace siete días justos. Una larga semana en la que has sido objeto de análisis de todo tipo, exámenes médicos y atenciones clínicas y personales. Algunas las puedes identificar, sabes en qué consisten. Otras, no. A pesar del tiempo que llevas recluido aquí, todavía no logras reconstruir en tu cabeza, en tu percepción, todo lo ocurrido desde que te trajeron a Urgencias en aquella ambulancia que corría sin que tú comprendieras a dónde, arrastrando el aullido de una sirena que llegaba lejana, amortiguada, hasta tu confuso pensamiento. En realidad, la mayor parte de la primera noche y el primer día lo pasaste en estado comatoso. Sólo más tarde, mediante el relato de los médicos y enfermeros que te atienden, has podido recomponer la peripecia completa. La aventura, tú, que nunca buscaste otras emociones que las del cine y la tele. Quién lo hubiera supuesto, ¿verdad, amigo mío? Quién diablos lo iba a imaginar.

Lo que te asombra, y así me lo dices, no es que en esta estrofa de la copla, que pudiste no cantar nunca, aún sigas vivo y cuerdo -o como se llame tu estado habitual- pese a haber sufrido una tensión superior a 200, un edema cerebral y haber echado hasta los higadillos, aunque a quienes te atendieron cuando estabas medio en el otro barrio no fueras capaz de decirles más que te dolía mucho la cabeza. Lo que de verdad te estremece, y te admira, y te deja patedefuá, es la naturalidad con que toda la cadena que te mantuvo sujeto a la vida, médicos, enfermeros, auxiliares, celadores, te ha ido contando, a trocitos y sin darle importancia, cómo sucedió todo y cómo fueron procediendo. Cómo te aplicaron, unos y otros, los protocolos establecidos, y también las iniciativas específicas, las variantes que tu estado crítico reclamaba. Y todo eso, sin arrogarse méritos; sin reprimendas paternalistas ni pedirte aplausos. Sin primeros planos, cámaras lentas ni musiquitas de fondo. Te hicieron pensar, me cuentas, en soldados que emplearan el tiempo justo para darte su informe antes de partir, profesionales y eficaces, rumbo a su siguiente misión. Por eso dices, al recordarlo para mí, que si hay que tener fe en alguien, hay que tenerla en esa gente abnegada, valiente y dispuesta a todo. Amante de su oficio. Apegada a su digna vocación.
Esta mañana, una médico de ojos fatigados aportó los últimos detalles a tu reconstrucción del primer día en el hospital. «Menos mal que te cogimos a tiempo», dijo mientras se daba la vuelta y se alejaba, sin esperar tu sonrisa o tu agradecimiento. Y así, con la misma naturalidad con que cualquiera se felicitaría por haberse acordado de apagar la luz antes de salir de casa, resumía el hecho de haberte salvado la vida: Menos mal. Que te cogimos. A tiempo. Pero tú, acostado en tu cama y mirando la puerta por la que se fue, sabes que eso no es exacto. Que está incompleto, y que puedes mejorarlo diciendo: no, menos mal que sois los mejores. Menos mal que aún existe una Sanidad en España donde no te piden el número de la cuenta corriente antes de meterte en Urgencias. Menos mal que en mitad de tanto cinismo, hipocresía y poca vergüenza, esos políticos oportunistas y corruptos no han logrado todavía unir la Sanidad a su larga lista de expolios en beneficio de compadres, ex ministros, banqueros y ejecutivos de empresas multimillonarias. Y menos mal que en esta semana he aprendido algo: el día en que esa infame pandilla decida llevárselo todo de golpe, y vaya a por la Sanidad Pública sin escrúpulos y sin disimulo, habrá llegado el momento de saldar mi deuda. De situarme al lado de los hospitales o de los bancos, de los hombres buenos o de los canallas, de los héroes con ojos de fatiga o de los miserables sicarios. Y entonces se sabrá la verdad de lo que soy. La verdad de lo que somos.

domingo, 27 de abril de 2014

Fábulas de Esopo-6. Las moscas

De un panal se derramó su deliciosa miel, y las moscas acudieron ansiosas a devorarla. Y era tan dulce que no podían dejarla. Pero sus patas se fueron prendiendo en la miel y no pudieron alzar el vuelo de nuevo. Ya a punto de ahogarse en su tesoro, exclamaron:
-- ¡ Nos morimos, desgraciadas nosotras, por quererlo tomar todo en un instante de placer !

Toma siempre las cosas más bellas de tu vida con serenidad, poco a poco, para que las disfrutes plenamente. No te vayas a ahogar dentro de ellas.

viernes, 25 de abril de 2014

Las décimas en la canción

Una décima en poesía es una estrofa constituida por 10 versos octosílabos. Actualmente se usa esta palabra con el sentido específico de décima espinela o espinela, cuya rima es abbaaccddc. Pues bien, con este estilo poético hay quien se ha atrevido componer canciones, pondré en este blog algunos ejemplos.


Mama, me perdonara
lo que le voy a decir,
que yo me acoste a dormir
y desperte embarazada.
Yo no se de quien sera,
hombres yo no he conocido;
esto a mi me ha sucedido
sin tener ningun intento,
creo que sera un mal viento
que al despertar he tenido.

Hija, tu no me haces creer
ni por tu ciencia, Marina,
esto solo a la gallina
el viento la hace poner.
No ha nacido la mujer
que para de un huracan;
sea de Pedro, sea de Juan,
yo lo saco por la cara
y es de mas que me negaras,
yo se los que a casa van.

Por fin se llego ese dia
de la hija dar a luz.
Se parecia a Jesus
en las narices, la cria,
y en el pescuezo a Isaias
y en la boca a Crispiniano,
y en los ojos a Luciano,
en los cachetes a Juancho,
y en las orejas a Pancho
y en el pelo a don Asiano.

Empezo este niño a andar,
cambio de otro parecer;
se parecia a Daniel
y en lo alto a Eliazar,
y en la rodilla a Pilar,
en lo pando a Simeon.
Por tanta comparacion
vino su madre a creer
que su hija era la mujer
que paria de un ventarron.

(En Venezuela un ventarrón es un huracán)

miércoles, 23 de abril de 2014

Cuando gobiernan los delincuentes la gente es ilegal

Explicación: Democracia, del griego (δημοκρατία) de los vocablos δῆμος (dḗmos, que puede traducirse como «pueblo») y κράτος (krátos, que puede traducirse como «poder»). 
O sea el gobierno del pueblo. 
Y si cuando gobierna la gente los delincuentes son ilegales, cuando gobiernan los delincuentes ¿quien son los ilegales? 
Exacto.

domingo, 20 de abril de 2014

Cosas que nos dejó "La Negra Sosa"/4

El 18 de octubre de 2008 a las 02:51PM, Almudena me dejó en un comentario en mi blog: "Las Perversiones de Sócrates" este video dedicado sólo para mi.

domingo, 13 de abril de 2014

Los Beatles españoles

Fábulas de Esopo-5. El pastor y el mar

Un pastor que cuidaba su rebaño en las costas, veía al mar muy calmado y suave, y planeaba con hacer un viaje de comercio. 
Entonces vendió todo su rebaño y lo invirtió en un cargamento de dátiles, y se echó a la mar. Pero vino una fuerte tempestad, y estando en peligro de hundirse la nave, tiro por la borda toda la mercancía, y escasamente escapó con vida en la barca vacía.
 No mucho tiempo después cuando alguien pasaba y observaba la ordenada calma del mar, él le interrumpía y le decía:
-De nuevo está el mar deseando dátiles y por eso luce calmado.

Nunca generalices conclusiones basándote en un solo suceso.

domingo, 6 de abril de 2014

Carthago Nova - Vestigios del esplendor de una era

Fábulas de Esopo-4. La comadreja y la lima

Se introdujo una comadreja en el taller de un herrero y se puso a lamer una lima que ahí se encontraba. Al cabo de un rato su lengua arrojaba sangre en abundancia, y la comadreja se puso muy feliz pensando que había arrancado algo al hierro, hasta que acabó por perder su propia lengua.
  
Piensa siempre que si haces un daño, tarde o temprano éste regresará contra tí.

martes, 1 de abril de 2014

Tú que puedes, vuélvete

A Atahualpa Yupanqui, la policía le rompió los huesos de su mano derecha con una máquina de escribir, para que no volviese a tocar la guitarra. Luego contaría entre risas que no sabían que era zurdo.