sábado, 27 de septiembre de 2014

Franco, la muerte en las venas: 27 de septiembre de 1975

Por Pedro Luis Angosto

El 26 de septiembre de 1975, cautivo y desarmado el ejército rojo y reducida la población consciente a casi la nada, el general Francisco Franco Bahamonde firmó en El Pardo las cinco últimas penas de muerte de su vida, muy a su pesar porque de haber vivido más tiempo a su mano jamás le habría temblado el pulso para salvar a España del materialismo ateo, la masonería y el comunismo, tal como afirmó en 1937 al periodista norteamericano Jay Allen cuando le preguntó si para ganar la guerra estaría dispuesto a fusilar a la mitad de los españoles. En los juicios sumarísimos celebrados en Madrid y Barcelona a mediados de septiembre habían condenado a once personas, pero la magnanimidad del Caudillo posibilitó –tal como decía la prensa del tiempo– que la pena de muerte fuese conmutada por la de cadena perpetua a seis de ellos. El 27 de septiembre, haciendo caso omiso a las peticiones de clemencia que llegaron de todo el mundo, incluso del Papa Pablo VI, Franco ordenó el fusilamiento de los cinco restantes: José Humberto Baena, José Luis Sánchez Bravo, Ramón García Sanz, Juan Paredes Manot y Angel Otaegui. A base de voluntarios de la Guardia Civil y la Policía Armada, se formaron varios pelotones de fusilamiento que fueron jaleados por muchos compañeros llegados en autobuses de distintas partes del Estado. Aunque lo permitía la ley, ningún familiar pudo estar presente en los asesinatos, tan sólo el párroco de Hoyo de Manzanares, quien dejó testimonio de la barbarie: “Además de los policías y guardias civiles que participaron en los piquetes, había otros que llegaron en autobuses para jalear las ejecuciones. Muchos estaban borrachos. Cuando fui a dar la extremaunción a uno de los fusilados, aún respiraba. Se acercó el teniente que mandaba el pelotón y le dio el tiro de gracia, sin darme tiempo a separarme del cuerpo caído. La sangre me salpicó”. Tres de los ejecutados José Luis Sánchez Bravo (33 años), Ramón García Sanz (27 años) y José Humberto Baena Alonso (24 años) fueron enterrados en la misma localidad en que fueron asesinados.
De nada sirvieron las protestas que recorrieron el mundo de norte a sur y de este a oeste. Franco y su régimen gozaban de la protección de Estados Unidos como aliado anticomunista que era y a nadie le estaba permitido tocar al vigía de Occidente. Olof Palme recorrió las calles de Estocolmo con una hucha pidiendo dinero para los familiares de las víctimas, las autoridades de la CEE hicieron saber al Gobierno de la dictadura que España nunca entraría en el Mercado Común, las embajadas de toda Europa fueron escenario de enormes manifestaciones de repulsa, incluso la de Lisboa –Portugal ya se había liberado de su tiranía– fue incendiada. En diversas ciudades vascas, Madrid y Barcelona se produjeron paros, huelgas y manifestaciones que fueron brutalmente reprimidas por la policía. Ajeno a la vida, Franco, que estaba en sus últimos días, convocó a todos los españoles a acudir a la Plaza de Oriente y demostrar su rechazo a las injerencias extranjeras. El primero de octubre de 1975, fiesta nacional que conmemoraba la exaltación del Caudillo a la Jefatura del Estado, Francisco Franco, acompañado del Príncipe heredero Juan Carlos de Borbón y Borbón, comparecía en el balcón principal del Palacio de Oriente ante una multitud enfervorizada que daba vivas a la muerte para decir: “Todo lo que en España y Europa se ha armado obedece a una conspiración masónico-izquierdista, en contubernio con la subversión comunista-terrorista en lo social, que si a nosotros nos honra, a ellos les envilece…”. Un mes y veinte días después, Francisco Franco moría como tuvo que morir ochenta años antes. Dos días después, Juan Carlos de Borbón y Borbón fue rey.
Jamás en la historia contemporánea de Europa hubo un régimen que naciera matando y muriera –o lo pareciese: sigue vivo… del mismo modo; jamás una dictadura criminal que durase cuatro décadas gracias a la protección de una democracia: Estados Unidos; jamás una tiranía asesina con cientos de miles de fusilados, torturados, exiliados, desaparecidos, sometidos, anulados que no fuese juzgada y condenada; jamás la ignominia, el desafuero y la bestialidad llegaron tan lejos para quedar impunes. Además de la coyuntura internacional que por la Guerra Fría inventada posibilitó que el amigo americano alargase la dictadura a costa del sufrimiento de millones de personas, para que todo eso fuese posible fue menester el terror contumaz, pero también la colaboración interesada de miles de personas, policías, funcionarios, tenderos, religiosos, militares, chivatos, abogados, carteros, ingenieros, negociantes, camareros y sirvientes de toda condición que hicieron posible que el olor a sangre fuese habitual entre nosotros, cotidiano.
Llegó la democracia y se hizo tabla rasa, aquí no había pasado nada. Los verdugos disfrutaron de su vejez sin el menor remordimiento, los torturadores fueron condecorados como servidores de la libertad, los políticos del crimen y la corrupción amadrinaron la democracia y nuestra memoria se convirtió en vapor de agua que nunca cristalizó en lluvia purificadora. Sin embargo, mañana día 27 de septiembre, se cumplirán treinta y nueve años del asesinato de cinco jóvenes por orden de Francisco Franco, Carlos Arias Navarro, todo el aparato administrativo franquista y los aprovechados y jaleadores del régimen más brutal que ha existido en cualquier país de nuestro entorno. Ni olvido ni perdón.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Fábulas de Esopo-14. El cazador miedoso y el leñador

Buscando un cazador la pista de un león, preguntó a un leñador si había visto los pasos de la fiera y dónde tenía su cubil.
-Te señalaré al león mísmo. -dijo el leñador.
-No, no busco al león, sino sólo la pista- repuso el cazador pálido de miedo y castañeteando los dientes.
 
Si quieres ser atrevido en las palabras, con más razón debes ser valiente con los actos.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Mariano, Cardiólogo

Por David Torres

Hay cosas que nunca cambian y los asesores presidenciales son una de ellas. Los de José Luis rastreaban poemarios apaches en busca de nubes de humo mientras que los de Mariano prefieren las películas de terror. Ha debido de ser Mariló Montero quien ha sugerido al presidente la oportunidad de aprovechar el servicio nacional de transplantes para reforzar la unidad de España con una metáfora de lo más cardíaca: “Un andaluz vive con un corazón catalán gracias a la solidaridad”. Y se le ocurre decirlo, con la sensibilidad que le caracteriza, justo un día después de que Botín, el rey de la solidaridad, muriese de un infarto.
El cruce entre el catalán y el andaluz es un clásico del humor español con el que hicieron maravillas Eugenio, Josele, Pepe Da Rosa, Felipe González y Pujol entre otros caricatos. Que el catalán siempre salga revestido de tacañería y el andaluz de pereza es la viga maestra que ha sostenido no sólo innumerables chistes, chascarrillos y anécdotas sino buena parte del ideario nacionalista. El penúltimo chascarrillo es la aventura de Pujol acudiendo a una vidente para que le pasara un huevo duro por la chepa (un huevo de gallina, no de Pujol, se entiende) y según pintara el color del huevo así salía el pronóstico. Al parecer las predicciones fueron tantas y tan acertadas que Pujol decidió montar una consulta alternativa enviándole a la hechicera clientes por los que se llevaba una sustanciosa comisión. Da escalofríos pensar que, dentro de unos siglos, los historiadores que rastreen el origen del imperio catalán encontrarán en la base un huevo duro, lo que parece un calco del huevo aquel de Colón sobre el que se forjó la expansión del reino de Castilla. Al final la Historia siempre es cuestión de huevos. A Pujol, como siempre, lo cegó la posibilidad de hacer negocio.
El caso es que Mariano no ha calculado la inconveniencia de aludir a un transplante de corazón no ya con el banquero número uno de cuerpo presente, sino con un andaluz vivo y un catalán muerto por en medio. Los separatistas de Esquerra no van a ver el momento de exagerar la metáfora: “Hosti, tú, éste no sólo quiere sacarnos la pasta: quiere sacarnos las entrañas”. El trasplante de corazón, uno de los grandes milagros de la cirugía, arrastra la mala prensa de que es una operación que se concibió y se llevó a cabo en Sudáfrica en los tiempos chungos del apartheid. Mariano hubiese hecho mucho mejor callándose, que es lo único que sabe hacer bien, o bien en ponerse a operar desde una pantalla de plasma.
Hablando de plasma, la cirugía mariana ha sido tan inoportuna que incluso le pueden llover collejas de Mariló Montero, una de las grandes ideólogas del PP. Hace sólo unos meses que la filósofa de tocador se explayó a gusto en su tribuna matinal sobre la posibilidad de que el alma de un asesino que donara sus órganos se trasvasara al paciente. Escolta, nen, qué espanto imaginarse a un camarero andaluz que, según se despierta de la anestesia, empieza por racionar las aceitunas, abre una cuenta secreta en Andorra y luego, ya totalmente poseído por el catalanismo, se pone a reclamar la independencia. Lo del transplante es tan contagioso que Pedro Sánchez, el cirujano jefe del PSOE, ya está soñando en formalizar su relación de pareja con la derecha en una coalición de los dos grandes partidos siameses.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Salir corriendo



Hoy juzgaban a un bombero gallego, que indignado ante la orden de cortar una cadena que impedía el desahucio de una costurera de ochenta años, tomo un cartel de stop desahucios y dijo: ¡NO¡
La repercusión que va teniendo esta noticia, deja al gobierno y a la judicatura en un sonrojo, difícil de admitir para cualquier persona con un mínimo de honorabilidad y decencia.
Yo me pregunto: ¿es posible que personas con grado de responsabilidad tan alta, carezcan de la suficiente inteligencia, como para no dejarse atrapar en fangales tan espesos?
Un presidente gangoso, que ni siquiera habla inglés, una senadora que diagnostica la crisis de Grecia o Finlandia con ZP y los Gay´s, el zampabollos machista de Cañete, el ministro y el vicepresidente que niegan que los salarios bajen, la ministra de empleo pidiendo trabajo a la virgen, etc. etc. etc.
Parecería, que ante seres de tan baja calidad moral e intelectual, sería fácil encontrar una alternativa para dirigir cualquier país, incluso el país que asesina a sus poetas, incluso uno de los países de África donde mejor se vive, como este.
Pero cuidadín, no nos llevemos a engaño, en España un 10% se lleva el 30% del PIB. Y eso es mucha pasta.
A estos jerarcas les importa muy poco la inteligencia de sus políticos. Con que sean corruptos y obedientes es suficiente, esos pocos millones de euros que tienen en suiza los Bárcenas o Puyoles , es calderilla… Por los servicios prestados… Peccata minuta.
Otra cosa es que les toquemos sus magnos privilegios, ahí nos vamos a encontrar con la artillería pesada, desde empezar buscando modos de desprestigio mejor o peor orquestados, montajes, calumnias, maniobras, conspiraciones, provocaciones, asesinatos, intentonas golpistas, ahí nos podemos encontrar incluso intervenciones de la CIA, y esos sí saben inglés.
La derecha no tiene a los mejores en la política no, les tiene en los conventos, en las empresas, en las agencias de inteligencia, en las capitanías, en las casas reales.
Si a eso le sumas que hay mucha masa que cuando oyen decir la palabra político, te sueltan lo de que vuelva Franco, y piensan votar a PODEMOS porque van contra los políticos, a mi me dan ganas de salir corriendo.